Consejos para emprendedores: Cómo trabajar desde casa y ser productivo, sin enloquecer

Consejos para emprendedores: Cómo trabajar desde casa y ser productivo

Trabajar desde casa es el sueño de muchas personas, te ofrece ventajas que de otra manera no podrías obtener, como viajar sin necesidad de pedirle permiso a tus jefes o la libertad para manejar tus propios horarios y tener más proyectos.

Nadie nos dice lo difícil que es ser tu propio jefe. Manejar tus propios horarios es un verdadero reto. La estructura que tiene un trabajo de oficina está completamente ausente cuando decides ser tu propio jefe y nadie te dice lo importante que es estructurar tu vida para trabajar dede casa.

Yo soy una persona naturalmente desordenada. Antes de emprender, no daba importancia en absoluto al orden y estructura, creía que todo saldría bien por la magia de mis capacidades.

Cuando por fin llegó el momento de tomar mi computadora y comenzar a trabajar, me vi perdiendo el tiempo en un sin fin de distracciones.

A veces era la televisión, otras veces era un video en YouTube, o hasta cosas aparentemente productivas, como leer, escribir o aprender una habilidad, carcomían mi tiempo de trabajo.

Antes de darme cuenta, estaba atrasado en todos mis proyectos, muchos de los cuales tenían tiempos de entrega fijos. En ese momento, presioné el botón de pánico y comencé a trabajar sin detenerme hasta terminar.

El resultado fue un trabajo logrado a duras penas, un par de noches sin dormir, una novia enojada porque tuve que cancelar nuestros planes y, sinceramente, un par de proyectos que la palabra «mediocre», sería un halago.

Este fue el momento en que comprendí que trabajar desde casa no es lo más sencillo del mundo, ni la utopía que todos pintan, sino una realidad que te pone cara a cara contra tu peor enemigo, que también resulta ser el peor jefe que has tenido: tú mismo.

Decidí separar un par de semanas para dedicarme por completo a aprender y comprender la mejor manera de generar resultados trabajando desde casa.

Trabajar desde casa es algo que no cambiaría, pero nadie te enseña a hacerlo correctamente, ni los retos que te encontrarás en el camino. Hoy sé que es la manera más eficiente de trabajar, que los empleos realmente son una invención para otra época, pero para lograr la plenitud con un trabajo sin oficinas, necesitas algo de conocimiento que te guíe en el camino.

Lo mejor de todo es que cuando aprendes a trabajar desde casa o donde sea, te conviertes en el ser más productivo del mundo, ya que eliminas toda la basura que hay alrededor y te condicionas para activar tu concentración a voluntad.

La mayor parte de lo que da valor a un proyecto se hace en las primeras horas, el 90% del tiempo lo dedicarás en afinar detalles. Aprenderás a eliminar ese tiempo desperdiciado, a ser más práctico y efectivo.

Así es como tendrás el tiempo para viajar, estar con tu familia o empezar otro proyecto.

Te compartiré mis principales aprendizajes durante este tiempo para que entiendas la realidad de trabajar en casa y después una lista de consejos para que puedas incrementar tu productividad.

a) Aprendizajes

1.- Somos productivos en lapsos cortos de tiempo

La verdad es que todas las personas perdemos el tiempo de una u otra manera en el trabajo. Si existe alguien 100% enfocado y productivo durante 8 horas, que nos comparta su obscuro secreto.

El cerebro humano no es una máquina que está encendida y corriendo al mismo paso todo el tiempo. Si observas una resonancia magnética, tu cerebro no se parece a un motor de vapor.

El cerebro funciona en pequeñas explosiones en diferentes partes, trabajando para un fin en común. En momentos explosiones grandes en una zona, dejan sin  actividad a otras zonas. Por eso cuando estás concentrado, hasta se te olvida ir al baño.

Aunado a esto, tu cerebro responde a estímulos externos, las sensaciones de tu cuerpo como el hambre, sueño, sed y tu entorno, como tu lugar de trabajo, tus compañeros y lo que hay fuera de la ventana.

La persona promedio es capaz de mantener lapsos de productividad de hasta 2 horas continuas, el resto, es contexto.

Cuando entiendes que no estás hecho para trabajar como máquina sin detenerte por largos periodos de tiempo, empiezas a descubrir que en la oficina tampoco eras productivo el tiempo que pasabas ahí.

Salías a caminar, respondes mensajes, entras a reuniones, platicas con compañeros, sales a comer, lees notas, vas por café, vas al baño. Al final del día, habrás logrado un par de horas de productividad real. Es solo que tenemos la percepción que estar en el trabajo es tiempo de productividad.

Cuando estás trabajando en casa, es como estar en una cámara de silencio, donde te das cuenta del sonido de tu corazón, tu respiración y hasta tus células reproduciéndose.

De pronto te ves a ti mismo, frente a esa hoja en blanco, viendo a la computadora con el parpadeante cursor y sientes ese golpe de ansiedad.

Si es tu primera vez en una cámara de silencio, la experiencia es aterradora, pero hay quienes se acostumbran y lo convierten en una práctica de meditación.

Debes entender que tu tiempo de productividad es importante, pero más importante aún es qué hacer con el tiempo que no vas a estar dedicando activamente a producir algo.

2.- Tu estado físico recobra importancia

Aunque la salud física es un ámbito clave para nuestras vidas, cuando tienes una vida de oficina, tiendes a menospreciar su importancia por la estructura que brindan los limitantes físicos y la convivencia con otras personas.

Cuando trabajas desde casa, comienzas a darte cuenta de las sutiles maneras en que tu cuerpo afecta tu trabajo y tu bienestar mental.

Aspectos como tu hidratación, actividad física, posición en la silla, descanso y fortaleza se hacen muy aparentes cuando estás solo frente a la computadora.

El aislamiento es difícil de por si, ya que estás encerrado contigo mismo, intentando de producir resultados, te conviertes en la única persona con quien convives.

Lo que me lleva al siguiente punto.

3.- El aspecto social es indispensable.

Por más que seas un ermitaño que no convive con otras personas, el ser humano está diseñado para crear cosas en beneficio de los demás.

De hecho, el concepto básico de tener un trabajo es generar algo productivo para la sociedad y tener algo a cambio de tu aportación.

Si lo vemos como si fuéramos hombres de las cavernas, tu trabajo podría ser poner trampas en el bosque para atrapar conejos. Tu recompensa es uno de los conejos que atrapaste, pero tu aportación más valiosa es para tu tribu.

Donde obtendrás más satisfacción es a través de ayudar a otros, es extraño, pero hacer algo que ayudó a otras personas, te hace sentir mejor que haber logrado un reto personal.

Las metas personales son meramente una métrica que tenemos para decirnos a nosotros mismos que estamos avanzando. Nunca esperas el impacto positivo que puedes tener en otras personas hasta que ves el resultado.

Cuando las personas se aíslan para buscar objetivos egoístas, es cuando su vida comienza a perder sentido, ya que no pueden tener retroalimentación con la sociedad, a pesar de estar siendo productivos con ellos mismos.

Teniendo estos aprendizajes en mente, veamos algunos de los consejos para que saques el mayor provecho a tu trabajo en casa.

b) Consejos

1.- Establecer horarios

Levantarse tarde es el primer sueño de muchos cuando se está emprendiendo, habiendo quienes se levantan hasta pasadas las 3 de la tarde cuando no tienen un empleo de 9 a 6.

Esta conducta debe ser tu primer alarma para revisar tu productividad. La falta de estructura está directamente relacionada a la falta de resultados. Claro que hay personas que lo logran de una u otra manera, pero si echas un vistazo, su vida no es la mejor.

No significa que no te levantes un poco más tarde de lo normal, pero lo que sí es importante es que determines muy bien tus horarios de trabajo.

Yo siempre fui noctámbulo, hasta que comencé a trabajar desde casa. Mi horario ideal es levantarme temprano (7 am aprox), hacer ejercicio, arreglarme, desayunar, dejar la casa lista, me preparo un café grande y comienzo a trabajar.

Una vez que empiezo a trabajar, no me detengo hasta las 12 o 1  pm. Esto me permite dejar listo todo lo que tengo pendiente antes de la hora de la comida, ya que después de comer es un momento menos productivo. Si tienes pareja que trabaja, lo mejor es que dejes las tardes para convivencia y otros asuntos del hogar.

Este horario fue cuidadosamente estudiado para mi propio caso, de manera que pudiera cumplir con todos mis deberes. Si empezaba a trabajar desde temprano, para el final del día, la casa estaba hecha un desastre. Si esperaba hasta la tarde para hacer ejercicio, lo más probable es que nunca hiciera nada.

Lo más importante a recordar es: empieza el día ganando.

Es mi filosofía, ya que no es la misma sensación empezar el día con todo mal, a tener pequeños logros que levantan tu motivación antes de empezar a trabajar.

La rutina matutina es un elemento subestimado del trabajo en oficina que deberías mantener en tu vida.

2.- Encontrar un espacio de trabajo con energía positiva.

Como lo comentaba en mis aprendizajes, el aislamiento es algo complicado con lo que debes lidiar todos los días y el ambiente que te rodea, afecta más de lo que esperarías en tu humor y bienestar general.

Aquí te recomendaría a que busques algo que te acomode a ti y solo a ti, pero que cumpla con los siguientes requisitos:

  • Que sea cómodo, pero no demasiado.
  • Que tenga los menos distractores posibles.
  • Que tengas al menos una planta a la vista (extrañamente ayuda).
  • Que tenga una puerta que puedas cerrar y olvidarte del mundo. Este consejo lo da Stephen King en su libro «On Writing» y me ha ayudado mucho.

Hay personas que prefieren trabajar en ambientes obscuros y callados, hay otras que les gusta poner música a todo volumen, otras personas necesitan ruido de fondo. En fin, eso queda a tu preferencia.

Personalmente prefiero un espacio bien iluminado, con acceso a una ventana, pero que no haya mucho ruido.

3.- Mantente conectado con el mundo.

El aislamiento es algo con lo que debes lidiar de manera recurrente y puede afectar la productividad de tu trabajo.

Intenta involucrar a otras personas en diferentes puntos. Pueden ser clientes, personal, amigos o familiares que te ayuden a revisar, colegas en otras partes del mundo, tu audiencia de redes sociales y más.

Cuando mantienes el contacto con otras personas, entras en una dinámica de mejora continua, ya que todo lo que hacemos tiene un filtro personal subjetivo que solamente te percatas cuando tienes una perspectiva externa.

En algún momento me sucedió que la falta de retroalimentación de otras personas convirtió a mi trabajo en algo que no cumplía con los estándares de otros y perdí mucho tiempo por creer que todo lo que produjera era inmediatamente perfecto.

Sobre todo, debes buscar ayudar a otros en el día a día. Es naturaleza humana querer aportar algo a la sociedad y nada te traerá más satisfacción que eso. Si encuentras la manera de integrarlo a tu día a día, te sentirás increíble.

4.- Cuida tu bienestar personal.

Por último, pero no menos importante, es buscar el equilibrio y bienestar en todos los aspectos de tu vida. Esto es cierto para todas las personas, trabajen desde casa o no.

Cuando algo anda mal en tu vida o te encuentras con dificultades en el trabajo, el resto de tu entorno te ayudará a levantarte y continuar o hundirte más.

Esto empieza con las pequeñas cosas de la vida, como mantener el orden básico en tu hogar. No es que todo tenga que estar reluciente cada día, pero sí es importante vivir en el orden básico.

Nuevamente, yo era una persona sumamente desordenada, hasta que entendí el efecto dañino que esto tiene en tu día a día y en tu trabajo.

Con esto vienen otros aspectos que considerar, como tu alimentación, hacer ejercicio y luchar por tener algo de paz interior.

No es coincidencia que tus amigos que trabajan desde casa sean los primeros promotores de la meditación y el vegetarianismo.

Dedica tiempo a tu familia y amigos, lee, aprende todo el tiempo, descubre nuevos horizontes y respeta tu integridad física, moral, mental y emocional.

Si llegaste hasta aquí, comparte esta nota y cuéntame tu historia. Cada cabeza es un mundo y cada experiencia nos ayuda a mejorar.

Saludos,

RVZ

 

 

 

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