Cómo ser influencer

Admito que yo no soy un influencer, ni pretendo serlo. Cómo ser influencer es, más que una profesión, más que un emprendimiento, es una mezcla entre vocación y encontrar un tesoro escondido, que, como cuentan las leyendas, tiene una maldición.

Tantas personas aspiran a ser influencers, pero tan pocos tienen lo necesario, que casi todos desisten en el intento. Se requiere una combinación de factores y habilidades únicas para cada persona que determinarán si serás amado por la audiencia, o ignorado como tantos.

Muchas personas dicen – se la pasa increíble, lo único que hace es tomar fotos de su comida, subirla a Instagram, ¡y ya! – pero aunque esta es la percepción del trabajo de un influencer, la realidad es que involucra una gran cantidad de planeación detrás de cada foto, cada post, cada comentario y cada video.

Los usuarios respondemos a la constancia de los mensajes, al ritmo siempre presente de contenido enviado por un emisor. Queremos ver que los influencers siempre estarán presentes, queremos descubrir algo nuevo y casarnos con ello, sin que nos abandonen ni nos fallen.

Cuando hablo acerca de una combinación especial de capacidades en el primer párrafo de este texto, no me refiero a tener los conocimientos más profundos en determinados temas. Realmente se necesitan tres cosas, que se pueden encontrar en cualquier persona:

  1. Una personalidad agradable, irreverente o controversial.
  2. Gran constancia y compromiso con el contenido y su audiencia.
  3. Carencia absoluta de miedo a hacer el ridículo

Son estos tres puntos los que podrás encontrar en todos y cada uno de los influencers exitosos, seguramente ya habrás detectado estas características en tus personalidades preferidas del internet. Siempre que abres tu feed, ahí están, con su personalidad tan particular que los hace especialmente agradables para ti, utilizando su cara, conocimientos o sentido del humor para agregar valor a tu vida digital.

Tal vez crees que tienes todo lo necesario para ser influencer y hasta el momento solamente hace falta que te animes a empezar tu canal de comida en YouTube o a subir las fotos de tus viajes en Instagram. Si estás en este punto, debes darte cuenta que entonces lo que te hace fata es perder el miedo a hacer el ridículo.

Sé que poner tu cara y tu nombre, incluso si es un seudónimo,  puede ser intimidante o vergonzoso, pero las oportunidades están ahí para quien las desea.

Tanto YouTube como Instagram favorecen en sus algoritmos ciertas cualidades en tu contenido. La constancia es una de ellas, el nivel de interacción es otro, la calidad también; sin embargo, la tecnología está permitiendo a estas plataformas hacer un análisis mucho más detallado del contenido que consumes, no solamente aquello que compartes o das like, sino aquello que pasas más tiempo mirando, sumado a la data declarada e inferida que las plataformas pueden obtener. Este nivel de detalle tiene un solo objetivo en mente: llevar el contenido que verdaderamente conecta más con las personas y es más útil.

La tecnología no ha llegado al nivel que desean Google y Facebook para por fin convertise en los facilitadores de información más precisos del mundo; están cerca, pero todavía tienen camino por recorrer. Mientras tanto, le tomará un tiempo a las plataformas determinar si tu contenido realmente vale la pena o si solamente estás usando hacks sencillos que harán que los algoritmos te posicionen rápidamente, solo para bloquearte después. Si sigues los tres factores aquí mencionados,  no pierdes tu constancia y ética de trabajo, seguramente que lograrás ser un influencer.

Recuerda que, tarde o temprano, las plataformas sabrán con exactitud si tu contenido realmente aporta valor a quienes lo consumen, así que no le des vueltas al asunto. Si quieres realmente tener éxito en redes sociales, no hay sustituto para entregar contenido honesto, atrapante y útil para quienes te miran.

Saludos,

RVZ

 

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