Crea colaboraciones, no organizaciones

La tendencia es cada vez más clara. La información es abierta y las personas se sienten más incómodas al pertenecer a una organización tradicional.

Un trabajo ya no es capaz de darte lo que necesitas para sentirte seguro y pleno. Las organizaciones ya no te pueden dar el mínimo y esperar que estés satisfecho. Un sueldo no es suficiente, ni prestaciones, ni beneficios. Buscamos un ambiente de personas colaborando, donde las jerarquías no sean evidentes y tengas espacio para aportar valor directamente al trabajo de otros.

Los procesos se están automatizando y eficientando. Las personas ya no son parte del proceso, únicamente de la solución. Así mismo, encontramos que tenemos más valor del que creíamos, no solamente somos la carrera que estudiamos, somos el conjunto de valores que nos caracterizan, los pensamientos que nos invaden y nuestros intereses cotidianos.

Es muy obvio que somos individuos con pensamientos, lo que ha sido un privilegio de pocos en las organizaciones tradicionales, donde solamente los altos directivos tienen permiso de tener un punto de vista.

La Generacion Z y Millennial creció sabiendo que somos especiales, capaces de lograr lo que nos propongamos. Cuando entramos a empleos o escuelas donde solamente somos números, inmediatamente nos sentimos frustrados, porque estamos hechos para aportar valor, no solo ser parte de un ente sin cara, dirigido por personas con dudosos intereses.

Esta creciente sensación de insatisfacción con las instituciones, ha creado la tendencia del trabajo independiente. Ya sea tu única fuente de ingresos o como un trabajo que haces por fuera. En algún lugar del mundo estás buscando algo que te llene por tus propios medios, donde te sientes especial, valorado y estás con otras personas como tú. Si no lo estás haciendo, seguro que lo estás buscando, o estás en el clásico «conflicto existencial». Incuso si haces algo que te apasiona, ya no es suficiente.

Nos hemos apropiado del arquetipo de superhéroes. Somos ingenieros de día y músicos de noche; administradores y veterinarios; diseñadores y científicos; recepcionistas y activistas.

Si estás creando tu propio proyecto, ya sea una empresa o algo distinto, te estarás dando cuenta de que es muy complicado dar lo que necesitan tus colaboradores, quienes cada vez más se quieren sentir reconocidos, a quienes les pesa que quieras ocupar 8 horas de sus días, las cuales se convierten en 14, quienes cuestionan tus motivaciones y determinan si son suficientemente valiosas para dedicar su escaso tiempo.

En este mundo donde la persona promedio es capaz de más cosas, les es de vital importancia colaborar en proyectos que les aporten algo, que los hagan sentir vivos, donde además encuentren crecimiento personal y conozcan a nuevas personas.

Debes pensar distinto. Vivimos en la era de la economía colaborativa, debes usarla a tu favor, no aferrarte a esquemas del pasado.

En vez de buscar empleados para tu empresa, busca colaboradores. Encuentra a mentes y personalidades afines cuya simple presencia aporta valor a tu proyecto, encuentra la manera de trabajar juntos de forma que ambas partes agreguen valor el uno al otro y sea una sociedad. Olvida los esquemas de empleo tradicional, pregunta quién está interesado en participar contigo, encuentra quién te admira, pregunta a quien tú admires.

Crea grupos de personas independientes, no organizaciones jerárquicas y tendrás un crecimiento proporcional en medida que inspires a otras personas a ayudarte.

Verás que muchos lo harán gratuitamente, que aportan más de lo que pagas económicamente o que te devuelve el triple en rendimientos personales y profesionales. No te aferres, quien quiera permanecer, lo hará, quien no, aportará y se irá.

Crea colaboraciones, olvida las organizaciones. Si el mundo está cambiando, cambia tú primero y sé abierto a colaborar todo el día, todos los días.

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