¿El principio del fin para la gerencia intermedia?

Ahora entendemos quién es esencial

El aislamiento trae revelaciones consigo. Muchos tenían una rutina meticulosamente diseñada para perder el tiempo. Los frecuentes viajes por café, las pláticas con la señora de limpieza, o las inolvidables juntas sin sentido, ahora solo brillan por su ausencia.

Comprendemos la realidad de nuestro trabajo. Sentarse en casa frente a la computadora por la mañana con nada más que tus pendientes, es muy distinto que llegar a la oficina y correr en círculos por ocho horas.

La pantalla de tu computadora te dice:

  • Emitir facturas
  • Terminar la presentación para el cliente
  • Revisar presupuesto de marketing
  • Llamada nuevo proveedor

Si no tomas acción, ninguno de esos pendientes cambiarán. Tampoco recibirás retroalimentación, y los proyectos no avanzarán. El cursor solo seguirá parpadeando en tu computadora…hasta que hagas algo.

Nunca antes habías sentido esa tensión. La responsabilidad que implica tener que actuar sin que haya más personas presionando, viendo, comentando.

Sientes el estrés de tener que ejecutar.

Mientras tanto, en otra computadora, en una casa distinta, se encuentran los dueños de las empresas. Están viendo cómo se acumulan los correos en su bandeja de entrada. Analizando los mensajes que reciben, entendiendo que algunos están realmente involucrados, y que otros solamente perdían el tiempo.

Menos desperdicio, más líderes.

Si eres alguien valioso para tu entorno, comienzas a darte cuenta de que realmente eres indispensable. Que tu organización necesita de ti y que otras personas requieren de tu acción para realizar sus trabajos.

También has llegado a pensar, que podrías hacerlo por tu cuenta y recibir más por ello.

Cuando te encuentras a la mitad de la jerarquía de una organización, es porque (ya sea por mérito o tiempo de experiencia) tienes la capacidad de liderar a otros y de ejecutar lo que sea necesario para que la maquinaria siga en movimiento. Quienes están abajo, apenas comienzan a aprender, y quienes están arriba, se ocupan con otras prioridades.

La conectividad está creando una nueva dinámica. Quienes antes carecían de una voz, hoy tienen una plataforma con la que pueden llegar a millones. No por nada han surgido tantos influencers (y con ellos, muchos más que quieren serlo). Esa dinámica hoy está exacerbada con el distanciamiento social.

La única opción que tenemos para sobrevivir, es conectados. Si quieres vender algo, ofrecer tus servicios o comunicarte con las personas ahí afuera, puedes hacerlo y tienes la oportunidad de liderarlos.

Estar confinados en sus hogares es una desgracia para muchos, pero es el inicio de una reestructura radical a nivel global.

Es el momento en que los verdaderos líderes comenzarán a surgir. Aquellos que encabezan las empresas desde en medio de la jerarquía con su acción comenzarán a ser evidentemente más indispensables e inevitablemente tomarán su lugar correspondiente como líderes de sus propias organizaciones, como portavoces de movimientos o como ejemplos a seguir en sus respectivas industrias.

Toma acción

Si hoy te sientes incómodo porque sabes que tendrías más valor como independiente que dentro de una empresa, es el momento perfecto para tomar acción. Esto no significa que pongas en juego el bienestar de tu familia, ni que tomes riesgos innecesarios, sino que aproveches esta oportunidad que el universo está poniendo frente a todos.

Esfuérzate el doble, trabaja el triple, pero aporta a tu entorno y obtén la libertad verdadera que ofrece el mundo: la oportunidad de ser cabeza de ratón y no cola de león. Deja de seguir la corriente de lo que dicen las masas, deja de ser uno más del montón. Encuentra tus fortalezas y sal a exponerte al mundo, a tropezar, caer y mejorar.

Toma la oportunidad de liderar.

 

 

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