Fluir con tus circunstancias

Reconocer y nutrir tus fortalezas

Cuando Muggsy Bogues, el jugador de menor estatura en la historia de la NBA (1.60m) habla acerca de cómo hacía para adaptarse a jugadores de gran altura, dice:

«Yo no me tenía que adaptar. Ellos nunca habían jugado contra una persona de mi estatura y habilidades a nivel profesional. Eran los demás quienes se tenían que adaptar a mí».

Su habilidad no era dependiente de su estatura, sino de otras características que lo hacían único. Su destellante agilidad, su conocimiento del juego, su inmenso corazón y su inteligencia para entender cómo impactar el partido de forma positiva.

Muggsy no solo es el jugador más bajo de la historia, sino el jugador menor a los 1.80m con el mayor impacto. Los jugadores bajos en la NBA suelen ser una desventaja defensiva, ya que el 99% de su competencia son más altos y pesados. Pero su mayor punto positivo era su defensa. Era capaz de robar el balón casi a voluntad, molestaba a sus contrincantes en todo momento, y sabía reconocer y pedir ayuda a sus compañeros cuando la necesitaba.

Fuera de la norma

Cuando analizamos las historias de personas que están fuera de la norma en sus profesiones, nos damos cuenta que suelen ser excepcionales no solo en sus habilidades, sino que nacieron en la mezcla perfecta de circunstancias que les permitieron destacar y desarrollarse a una temprana edad.

Como es el caso de Bill Gates, quien durante su adolescencia tenía acceso a una computadora en su escuela, cuando en ese momento de la historia era sumamente caro tener acceso a una. Le fascinó este aparato y comenzó a aprender a programar, reuniendo sus 10 mil horas de práctica desde los 12 años. Así, a sus 21 años era capaz de desarrollar software como nadie en el mundo.

De este tipo de personas se suele decir que están fuera de la norma, ya que no solo son excepcionales en lo que hacen, sino que están en otro mundo cuando se comparan con el resto.

Mientras tanto, pensamos que nosotros estamos dentro de la mayoría, de lo ordinario, lo usual. Y es probable. Pero esto no significa que nos tengamos que quedar ahí.

En su libro «Outliers», Malcolm Gladwell, quien analizó la vida de Bill Gates y otros genios de la historia, descubre que no es que estas personas hayan nacido con habilidades fuera de este mundo. Sí tienen puntos a su favor, pero no son sus capacidades natas lo que los diferencia del resto, fue la combinación de tres factores:

  • Su circunstancia (hablando de lugar, fecha, país de nacimiento, personas con quienes se relacionaban, antecedentes de sus padres).
  • Trabajo extraordinariamente duro.
  • Tomaron las oportunidades que se les presentaron (ayuda de maestros, becas a colegios, mentores).

Ser excepcional, a pesar de ser común.

La realidad es que solo unas pocas personas de cada generación nace en las circunstancias para estar fuera de la norma. Sin embargo, podemos utilizar a nuestro favor dos de los tres factores necesarios para ser extraordinarios:

Siempre trabajar al máximo de tu capacidad para desarrollar tus habilidades y tomar las oportunidades que se te presentan.

Encuentra tus fortalezas, nútrelas y trabaja excesivamente fuerte. Así, cuando se presenten las oportunidades, serás capaz de tomarlas.

Se dice que la suerte es cuando la oportunidad se encuentra con la preparación. No querrías que llegue una oportunidad y no estés listo.

Tal vez no llegues a ser Michael Jordan, pero puedes desafiar todas las adversidades y llegar a la NBA. Un logro que la mayoría no tiene la fuerza de voluntad para lograr, ignorar las burlas, no desanimarse, no dejar de trabajar. Enfócate en explotar tus habilidades y saber que, si bien tienes desventajas, nadie más tiene tus fortalezas. El resto, es suerte.

El problema con la mayoría no es la falta de oportunidades, o las circunstancias desfavorables, sino la falta de preparación y trabajo duro. No porque no dediquemos tiempo a nuestro trabajo, sino porque nuestros trabajos no nos fortalecen ni maximizan nuestro conocimiento. Porque vamos a trabajar letárgicamente cada día con la esperanza de trabajar un poco menos. Porque dejamos de aprender voluntariamente en cuanto somos suficientemente competentes para ganarnos el mínimo de vida que estamos de acuerdo a soportar. Porque es fácil y no requiere de voluntad.

No seamos la mayoría.

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